
Día de muertos
¡Ay de mí llorona!
“Les ofrendamos comida, les iluminamos con velas y dialogamos con su recuerdo. Después de todo, la muerte es un síntoma de que hubo vida.”
Si algo distingue a México, es la manera en la que honramos a nuestros difuntos. Esta tradición se lleva a cabo los días 1 y 2 de noviembre de cada año. El día de muertos llena de color las calles de todas las ciudades y municipios, y los hogares mexicanos. Una de las cosas interesantes de México es que esta fiesta dura dos días. El primero es cuando se recuerda a los niños y el segundo, a los adultos.

Honrar y mostrar respeto a los muertos es una costumbre mexicana que se ha mantenido y transmitido de generación en generación. Los elementos representativos de las ofrendas son la flor de cempasúchil, el papel picado, pan de muerto, incienso, las velas y comida del agrado de los difuntos invitados, así como calaveritas de azúcar con los nombres. Cada uno de estos representan algo en este “ritual”; los recibimos con un altar que se compone por niveles y cada uno de ellos representa una etapa en su regreso: El primer nivel tiene aire (papel picado), fuego (velas), agua (un vaso de agua) y tierra (aserrín) que llaman a regresar a tierra a los difuntos; en el segundo nivel representa su estancia en la tierra con todas las cosas que los difuntos invitados disfrutaban en vida: mole, tacos, cervecita, tequila, etc. Y por último, el tercer nivel que se compone de elementos religiosos que permiten ayudarles a su regreso al descanso eterno. (Interpretación de Zumpango del Río, Guerrero. Pueblo del que es originaria Doña Chepina).


Ven y forma parte de Nuestro festejo del Día de muertos.
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